Asistir a una boda se ha convertido, en muchos casos, en una prueba protocolaria. Aquí os doy algunas pautas para ser las perfectas invitadas sin saltarse las reglas marcadas.
Las mujeres somos las que más problemas tenemos a la hora de vestirnos. Lo primero que tenemos que distinguir es entre boda de día o de noche
- Boda de día:
- Vestidos cortos a la altura de la rodilla. Se pueden ver o no, dependiendo del gusto, pero en la misma está el juego. Ni mucho mas abajo ni mucho más arriba.
- Las pamelas y grandes tocados se reservan única y exclusivamente para este momento, es el ideal para lucirlos. Protegen del sol y dan elegancia a esos looks sencillos que suelen llevarse más durante el día.
- Tacones. Importantísimo, somos mujeres y nos ponemos tacones, no podemos olvidarlos en casa. Recuerda aquel lema de “para estar guapa hay que sufrir”
- Bolsos: pequeños. Los de mano son los perfectos para estas ocasiones. Abstenerse maxibolsos o de tamaño medio en los que poder meter los zapatos planos para luego hacer el cambio.
- Color del vestido: ni blanco ni negro, ambos están prohibidos para asistir a un enlace. Si quieres utilizarlos, resérvalos para una fiesta de noche o un cóctel a media tarde.
- Boda de noche:
- Dependiendo de la cercanía con los novios podemos elegir un modelo largo o corto. Los vestidos largos se reservan para invitadas cercanas a la novia, por el hecho de acompañarla. Si eres amiga del novio y va de chaqué, el largo es el perfecto acompañamiento.
- Los vestidos cortos, muy por encima de la rodilla no son adecuados para estas horas. Hay que saber distinguir entre una boda de noche y un cóctel.
- El color negro se queda en casa: aunque la boda sea de noche, los vestidos negros no son adecuados para una boda. En este caso, el negro pierde su sentido elegante.
- Las diademas, cintas de pelo y pequeños complementos están permitidos. Son el sustituto de los tocados. Por la noche hay que evitar pamelas y grandes adornos en el pelo.



